10 feb, 2026 21:29
El juego compulsivo dejó de ser una problemática silenciosa para convertirse en una prioridad de salud pública, y las estadísticas oficiales confirman la tendencia. Según un reciente informe de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), Santa Fe se posicionó como la quinta provincia con más consultas a la línea 141 por esta causa.
El relevamiento, que analiza los llamados recibidos entre octubre de 2018 y octubre de 2025, muestra que la provincia concentra el 4,9% del total de las solicitudes de ayuda, ubicándose detrás de Buenos Aires, CABA, Córdoba y Mendoza. Si bien las cifras son contundentes, los especialistas advierten que son solo la punta del iceberg de un fenómeno mucho más complejo: la accesibilidad tecnológica.
El celular: un casino abierto las 24 horas
Para el psiquiatra y psicoterapeuta Lucas Raspall, el crecimiento exponencial de las consultas no es casualidad, sino consecuencia directa de un cambio de paradigma: el paso del juego físico al virtual. "Desde que los adolescentes tienen el teléfono celular, la posibilidad de la apuesta online es inmediata y abierta", explicó Raspall.
El especialista detalló que, a diferencia de épocas anteriores donde el juego estaba restringido a un espacio físico como el casino, hoy la apuesta llega a cualquier persona a través del entorno digital. "El ingreso suele presentarse como un desafío lúdico y social. Empieza como un juego: 'Animate, no te quedes afuera'. Nadie empieza pensando que va a arruinar su vida. Creen que pueden entrar y salir cuando quieran, y en muchísimos casos eso no pasa", advirtió, señalando que estas situaciones pueden derivar en escenarios "muy oscuros".
La escuela como termómetro social
Más allá de los reportes telefónicos al 141, Raspall sostiene que los números oficiales pueden quedarse cortos. "Hay provincias que pueden tener reportes más bajos no porque haya menos juego, sino porque hay menos apoyo del Estado o del sector privado para canalizar la ayuda", aclaró.
En este sentido, identificó al ámbito educativo como el lugar clave para la detección: "La escuela es el termómetro. Una forma de tomarle el pulso al tema de las apuestas es hablando con las chicas y los chicos". Fue en ese intercambio directo donde se evidencia que el circuito de las apuestas online atraviesa transversalmente a los grupos de jóvenes.
Señales de alerta: ¿Qué deben mirar los adultos?
El juego compulsivo no siempre es visible a simple vista, pero deja huellas. Raspall enfatizó que no existen "fórmulas mágicas" para los padres, pero sí la necesidad de derribar el mito de "a mi hijo no le va a pasar".
Entre los signos de advertencia a tener en cuenta, enumeró: la pérdida de dinero injustificada, los pedidos de préstamos frecuentes, el manejo oculto del celular (esconder la pantalla, nerviosismo al recibir notificaciones) y los cambios en el estado de ánimo.
"Hay que saber cómo se manejan, cómo usan la plata y entender que el circuito no termina en el dinero que uno les da", recomendó el psiquiatra, instando a las familias a estar "permeables" y observar con atención cotidiana.
Una problemática sin edad
Aunque la preocupación actual se centra en los adolescentes por su vulnerabilidad ante las pantallas, el informe y los especialistas recuerdan que la ludopatía atraviesa a todas las generaciones. "Es muy frecuente también en mayores. Si bien uno tiende a creer que el adulto tiene un criterio formado, lo cierto es que las apuestas pueden transformarse en un problema en cualquier etapa de la vida", señaló Raspall.