La tensión que rodeaba el caso de Agostina Páez tuvo un respiro inesperado durante las últimas horas de ayer. La joven abogada argentina, de 29 años, se encontraba a minutos de ser trasladada a una unidad penitenciaria en Río de Janeiro cuando la Justicia decidió revocar su prisión preventiva. Tras los trámites de rigor en la comisaría, la joven pudo abandonar la dependencia policial bajo una serie de condiciones estrictas.
A pesar de haber recuperado la libertad ambulatoria, el panorama para la santiagueña sigue siendo complejo. Páez deberá permanecer en el departamento donde se hospeda y no podrá salir de la ciudad ni del país hasta que la Justicia lo autorice. Además, como parte de las medidas de control impuestas, la joven continuará utilizando una tobillera electrónica mientras se desarrolle la etapa de instrucción del proceso.
Su abogado, Jorge Roitman, describió el estado emocional de Agostina tras una jornada que calificó como "agotadora". Según el letrado, ella se encuentra cansada pero a disposición de las autoridades brasileñas. La estrategia de la defensa ahora se centrará en las pruebas periciales, solicitando el análisis exhaustivo de las cámaras de seguridad del bar donde ocurrió el incidente para demostrar que los videos que circularon inicialmente están editados.
Para el entorno de la joven, lo que comenzaron siendo unas vacaciones terminaron en una pesadilla legal. La defensa sostiene que tanto Agostina como sus acompañantes fueron víctimas de otros delitos por parte de los hombres con los que discutieron. Sin embargo, el desafío judicial es mayúsculo: el delito de racismo por el cual se la investiga contempla en Brasil penas que oscilan entre los dos y los cinco años de prisión.
Por ahora, el ritmo de la causa dependerá de la velocidad de los tribunales locales para realizar las pericias técnicas pendientes. Mientras tanto, Páez aguarda el llamado a declarar en la soledad de su alojamiento, lejos de los planes de descanso que la llevaron a las playas cariocas y marcada por un proceso que recién comienza a desandar su camino legal.