La quema de un montículo de basura fue lo que desató el voraz incendio. Con intensidad, se propagó tan rápido que un instante tres precarias viviendas fueron destruidas y reducidas a cenizas.
Muebles, ropa, electrodomésticos y alimentos fueron devorados por el fuego, dejando sin nada a tres parejas y ocho niños que habitaban en las casillas de Amenába al 7700 y que ahora esperan por la solidaridad de quien pueda brindarles algo de ayuda.
15/09/2016