Ocurrió en un domicilio de Ernesto Palacios al 9000, en barrio Aldea.
Los delincuentes simularon ser personal del correo que llevaban una encomienda para el dueño de casa y mediante ese engaño lograron que las dos empleadas domésticas les permitieran el acceso a la vivienda por el garage.
Una vez adentro, las redujeron junto a un niño de la familia que también se encontraba en el lugar, los encerraron en el baño y se llevaron una caja fuerte con dinero y joyas.