El fuerte temporal que se produjo en Rosario pasada la medianoche dejó un saldo de al menos 150 reclamos vinculados a la caída de árboles y ramas de gran porte, cerca de 100 intervenciones por cables y columnas afectadas y 22 voladuras de techos. Pese a la magnitud de los daños materiales, no hubo personas lesionadas.
De acuerdo con el relevamiento actualizado a media jornada, el fenómeno tuvo su momento más crítico a la medianoche, cuando una ráfaga máxima alcanzó los 102 kilómetros por hora. La intensidad del viento fue el factor determinante de los destrozos, en una tormenta que estaba bajo alerta amarillo pero cuyo registro de velocidad obligó a remontarse varios años atrás para encontrar antecedentes similares.
Desde el área de Protección Civil indicaron que el viento se produjo al inicio del evento y que la lluvia, que acumuló 18 milímetros, fue posterior y sin picos de intensidad. Esa secuencia evitó que el suelo estuviera saturado al momento de las ráfagas más fuertes, lo que podría haber generado un número aún mayor de árboles derribados y anegamientos de consideración. Solo se reportaron cinco casos de acumulación de agua, todos de carácter leve.
Remarcaron que ante vientos que superan los 100 kilómetros por hora incluso árboles sanos pueden ceder, por lo que insistieron en la importancia de evitar circular durante alertas meteorológicas.
Otro de los factores que contribuyó a que no se registraran heridos fue el horario en que se produjo el fenómeno, con escasa circulación vehicular y peatonal.
El municipio estima que necesitará al menos 72 horas para completar la remoción de árboles caídos, asegurar estructuras dañadas y normalizar por completo la situación. Hacia el viernes podrían regresar las precipitaciones, aunque por ahora sin indicadores de un nuevo episodio de similar intensidad.