El hecho ocurrió el 28 de noviembre de 2024. En aquel momento, la policía encontró el cuerpo del adolescente y la causa fue caratulada inicialmente como suicidio, lo que derivó en el cierre de las actuaciones sin peritajes de profundidad. Sin embargo, la insistencia de su madre y la aparición de elementos sospechosos, como la falta de su teléfono celular y golpes en el cuerpo compatibles con actos de defensa, obligaron a la fiscal Prunotto a reabrir el expediente.
"Todo se basó en una hipótesis de un suicidio y que los golpes eran compatibles con el aire, un toldo o la pared. Ahora se van a buscar restos allí", explicó la madre de la víctima durante el operativo. Según su testimonio, la justicia en Rosario ha sido "incoherente y lenta", al realizar estas pruebas catorce meses después de la tragedia.
La pericia técnica se centró en las ventanas y estructuras del colegio ubicado en el Parque España. La teoría que maneja la querella y la fiscalía es que, si Giovani fue herido antes de la caída, pudo haber dejado rastros hemáticos en las aberturas o salientes superiores. A pesar del tiempo transcurrido, los especialistas señalan que el reactivo puede detectar sangre incluso años después, a menos que se haya realizado una limpieza química profunda.
Dado que los sectores analizados son de difícil acceso y cuentan con una suerte de protección o toldo, se presume que los rastros podrían haberse preservado de las inclemencias climáticas. El resultado de estas tareas será vital para entender la mecánica del hecho: determinar si el joven fue atacado y arrojado al vacío o si la sangre presente corresponde únicamente al impacto de la caída en altura.
Giovani Mvogo tenía 17 años, era jugador de voleibol en el club Central Córdoba y, según su entorno cercano, no presentaba signos de una conducta suicida. El día de su muerte había compartido una comida con su novia y mantenía proyectos deportivos firmes.
"No hubo ninguna nota, ningún mensaje. Era un chico con sueños", destacaron allegados al caso. Para la familia, el hecho de que no apareciera su celular refuerza la sospecha de un robo seguido de muerte.
El avance de estas pruebas técnicas en la ciudad de Rosario marca un hito en una causa que la familia se negó a dejar en el olvido. Se espera que en los próximos días se den a conocer los resultados de los análisis de ADN y los rastros recolectados en el lugar.