Cientos de rosarinos se concentraron este viernes en el Pasaje Simeoni para despedir al mítico bar Berlín. Tras varios intentos fallidos de reapertura, el emblemático espacio cultural cerró sus puertas con una fiesta masiva en la calle que reunió a bandas locales, referentes de la cultura y una multitud que se acercó a homenajear dos décadas de historia nocturna.
La jornada, cargada de nostalgia y cultura urbana, fue organizada por el Movimiento Unión Groove (Mug), colectivo que dispuso un escenario al aire libre para el denominado "último baile en la cortada".
La actividad comenzó pasadas las 17 con el corte de calle y contó con Tomás Quintín Palma como anfitrión. Durante la tarde, se presentaron en vivo Tita Smith, Pau Soka, Matilda y Cortito y Funky, mientras el público colmaba el empedrado e ingresaba al local para un recorrido final por el histórico subsuelo que marcó a distintas generaciones.
Un emblema de la cultura rosarina
Inaugurado bajo un concepto inspirado en la caída del Muro de Berlín, el bar se consolidó como un espacio transgresor donde convivían el teatro, la música de todos los géneros, la poesía y el cine. Su dueño, Luis María "Lulo" Corradín, lo definió en su momento como un lugar "sin fronteras" para el arte.
Por su escenario pasaron figuras centrales de la música argentina como Pappo, Willy Crook, Bersuit Vergarabat, Daniel Melingo, Los Piojos, Luis Salinas, Las Pelotas, La Mississippi, Diego Frenkel, Palo Pandolfo, Antonio Birabent. Además, el sitio funcionó como set de filmación para la película "Días de Mayo", de Gustavo Postiglione, y recibió un reconocimiento oficial por parte del Concejo Municipal de Rosario debido a su invalorable aporte al patrimonio cultural de la ciudad.
El cierre del Berlín se suma a una serie de cambios profundos en la fisonomía de la cortada que lleva el nombre del poeta Fabricio Simeoni. El pasado 1 de marzo cerró sus puertas la Parrillita de Don Alberto debido a un desarrollo inmobiliario, sumándose a la desaparición del bar Jekyll & Hyde en 2021.
A diferencia de otras propiedades linderas, el edificio donde funcionaba el Berlín cuenta con protección patrimonial de grado 2.1, lo que impide su demolición. Sin embargo, tras el cese de actividades y los proyectos de reapertura que no prosperaron, el destino del inmueble en este punto neurálgico de Santa Fe permanece bajo incertidumbre.
Con información de lacapital.com.ar