Dolor en Santa Fe: un pitbull mató a Garrafa, el perro comunitario de la UNL

La muerte de Garrafa, el perro comunitario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), tras ser atacado por un pitbull que circulaba sin correa ni bozal, provocó un fuerte impacto en Santa Fe. El municipio intervino, labró infracciones y avanza una causa penal junto a sanciones administrativas, mientras se reabre el debate sobre la tenencia responsable de animales en el espacio público.


05 feb, 2026 17:15
Dolor en Santa Fe: un pitbull mató a Garrafa, el perro comunitario de la UNL | Rosario y la región
Rosario y la región: Dolor en Santa Fe: un pitbull mató a Garrafa, el perro comunitario de la UNL

La ciudad de Santa Fe atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Garrafa, el perro comunitario que formaba parte de la vida cotidiana de estudiantes, docentes y trabajadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). El animal murió luego de ser atacado con fiereza por un perro de gran porte, identificado como un pitbull, que se encontraba sin correa ni bozal, en infracción a la normativa vigente.

El hecho generó conmoción social y múltiples denuncias vecinales, lo que derivó en la rápida intervención del Instituto Municipal de Salud Animal (IMUSA) y del área de control del municipio. A raíz de las graves heridas sufridas durante el ataque, Garrafa no logró sobrevivir.

Según informaron desde el municipio de Santa Fe, el perro agresor no estaba registrado, no contaba con la vacuna antirrábica anual y circulaba sin las medidas de seguridad obligatorias, incumpliendo la ordenanza local sobre tenencia responsable de animales. En el domicilio de su tutor se labró un acta de infracción, y el caso avanzó tanto en el plano administrativo como judicial.

En paralelo, se radicó una denuncia penal que quedó a cargo de la fiscal María Laura Martí, mientras que el proceso administrativo continuará en el Tribunal de Faltas, donde se definirán las sanciones correspondientes.

El director del IMUSA, Pablo Ortiz, se refirió públicamente al caso y fue contundente: “Esto no fue un accidente, fue negligencia”. En declaraciones radiales, sostuvo que la tragedia podría haberse evitado si se hubieran respetado las normas básicas de circulación de animales en la vía pública.

Ortiz remarcó que la responsabilidad no está asociada a la raza del perro, sino al accionar de los tutores. “Todos los perros deben ir con correa, y los de gran porte también con bozal. El perro no razona, nosotros sí”, afirmó, y pidió dejar de estigmatizar a los animales para centrar el debate en la conducta humana.

La figura de Garrafa trascendía lo simbólico. Era un perro querido y cuidado por la comunidad universitaria, integrado al paisaje diario del entorno de la UNL, y su muerte provocó una fuerte reacción, especialmente entre estudiantes y docentes.

El funcionario también advirtió sobre situaciones frecuentes en plazas, parques y costaneras de Santa Fe, donde perros circulan sueltos y quienes reclaman el cumplimiento de la normativa muchas veces terminan siendo agredidos. En ese marco, defendió el rol de la denuncia ciudadana como herramienta de prevención: “Hoy fue Garrafa. Mañana puede ser un nene”, alertó.

Desde el municipio adelantaron que buscarán una sanción ejemplificadora, que no se limite únicamente a una multa económica. Entre las alternativas, se evalúa imponer tareas comunitarias vinculadas a la tenencia responsable y la participación obligatoria del tutor en instancias educativas.

Además, se anunció que en marzo se lanzará un programa municipal de convivencia en el espacio público, que incluirá charlas educativas, talleres sobre conducta animal y un sistema de identificación mediante microchips para perros con antecedentes de denuncias o que requieran mayor control.