El bar Berlín, un referente de la vida nocturna rosarina desde los años 90, organiza una despedida especial antes de su cierre definitivo. La propuesta incluye una feria donde se rematan muebles, vajilla y objetos emblemáticos del local, como su tradicional bola de espejos, permitiendo a los habitués llevarse un pedazo de historia y compartir un último brindis.
El evento forma parte de una serie de actividades que culminarán con una fiesta en la cortada del pasaje Simeoni, celebrando décadas de música, arte y cultura que pasaron por el escenario del bar.

Camilo Corradin, de la familia propietaria del local, resaltó la emoción de este momento: “Es un cierre muy sentido, pero queríamos que nuestros clientes pudieran llevarse un recuerdo del Berlín”. Por su parte, Rocío, encargada del bar, explicó que los objetos se ofrecen a precios simbólicos, para que todos los visitantes puedan participar y llevarse algo especial.