Una familia integrada por dos adultos y una adolescente lleva a cabo una serie de estafas a comercios de barrio Echesortu, donde utilizan comprobantes de transferencias apócrifas para llevarse mercadería sin pagar. El último caso se registró en un kiosco de Avellaneda al 1000.
Según relató la propietaria del local, un hombre acompañado por una menor realizó una compra y simuló abonar mediante una transferencia. Sin embargo, el dinero nunca se acreditó. La comerciante advirtió la situación minutos después, cuando verificó que la operación no figuraba en su cuenta.
El monto de la estafa fue cercano a los 15 mil pesos y los productos sustraídos incluyeron cigarrillos y golosinas. La dueña explicó que este tipo de engaño no es nuevo en la zona y que ya había detectado intentos similares anteriormente, incluso por cifras más elevadas.
Además, señaló que los estafadores suelen reutilizar capturas de transferencias reales, modificando datos como la fecha o el importe. También alertó sobre intentos de estafa con billetes falsos.