Todo comenzó cuando las imágenes y las manchas de sangre en las calles de Benvenutti y Capitán Bermúdez, al norte del bulevar Cafferata, circularon rápidamente en las redes sociales. Los vecinos que encontraron a Negrita herida la llevaron de inmediato a una clínica veterinaria. Aunque en un principio parecía que podía salvarse, finalmente no pudo resistir y falleció en las horas siguientes.
Los habitantes del barrio están convencidos de que un vecino del barrio Mandarín fue quien disparó contra la perra. Además, informaron que ya presentaron la denuncia ante la Policía de Santa Fe y están a la espera de que la investigación avance, aportando las pruebas que recopilaron durante estos días.
El hecho ocurrió alrededor de las 22.20 del viernes pasado, en un sector cercano a la ruta nacional A012. Algunos vecinos escucharon la detonación y los aullidos del animal, sonidos que quedaron grabados en las cámaras de seguridad de una casa cercana. Al salir de sus viviendas, encontraron a Negrita tendida en la calle Bianchi, con una herida en la axila de la pata delantera izquierda.

Zulma, una de las residentes del barrio de Ricardone, expresó con preocupación en Telefe Rosario que hay sospechas sobre ciertos vecinos que podrían estar vinculados con la muerte de Negrita, la perrita comunitaria que tanto querían en la zona. Además, comentó que hay registros en video que muestran el momento en que se escucharon los disparos y los ladridos de la perra, lo que refuerza la sospecha de que algo grave ocurrió.
Los habitantes del barrio están en estado de alerta y exigen justicia por el fallecimiento de Negrita, quien era muy querida por todos. La situación también genera inquietud en la comunidad, ya que temen por la seguridad de sus propios perros y niños, que suelen andar libres en las calles. “Esto nos pone en riesgo a todos”, aseguraron.
Los vecinos se movilizaron en las calles con carteles que decían “Justicia por Negrita” y reclamaron que se identifique al responsable de este acto que conmocionó a la comunidad. La tristeza y la indignación se sienten en cada rincón del barrio, donde la pérdida de la perrita dejó un vacío muy grande.