Un caño cloacal se rompió frente a la casa de una jubilada de 80 años y, como salta a la vista, le impide ingresar y salir. La mujer lleva 10 días reclamando a Aguas Santafesinas, pero la cuadrilla nunca llega.
El olor es nauseabundo y ademas Liliana presenta dificultades para caminar, por lo que aún con las tarimas colocadas sobre la vereda, abrirse paso representa un calvario y un riesgo. Tal como lo cuenta ella al borde del llanto.
Los vecinos se quejan por el pestilente olor del líquido cloacal. La recomendación de mantener los ambientes ventilados para evitar contagios de coronavirus es imposible de cumplir mientras la inmundicia se expande día a día.