27 nov, 2025 21:26
| Actualizado: 27 nov, 2025 21:26
La historia de Matías Bottoni, el joven nadador rosarino que en mayo sufrió un accidente durante el precalentamiento previo a una competencia, sigue siendo una demostración de fuerza y resiliencia. Contra todos los pronósticos médicos iniciales, Matías ha logrado avances significativos en su rehabilitación, aunque su proceso es largo, duro y complejo. Ahora, su familia inició una campaña solidaria para poder continuar el tratamiento en centros especializados de España, donde existen programas de rehabilitación neurológica de alta tecnología.
Su papá, Luciano, habló con Telefe Noticias y contó cómo atraviesan este momento.
“Mati sigue adelante. Es durísimo, ya van casi siete meses del accidente. Hay avances, pero quizá no los que él espera, y eso afecta mucho lo emocional”, señaló.
Actualmente, Matías realiza rehabilitación en Aprepa y aguarda la llegada de una silla de ruedas especial, confeccionada a medida en Estados Unidos, cuyo plazo de entrega es de entre 120 y 180 días.
El tratamiento en España: una oportunidad clave
La familia está gestionando el viaje a España para continuar la rehabilitación en dos centros de referencia mundial, ubicados en Barcelona y Toledo, ambos especializados en lesiones medulares y tecnología aplicada al movimiento.
“No es un tratamiento que cure la médula, pero sí lugares donde la tecnología y las terapias avanzadas pueden darle a Mati una mejor calidad de vida”, explicó Luciano.
El plan contempla un tratamiento ambulatorio intensivo, lo que implica que Matías deberá concurrir todos los días al centro, mientras la familia alquila un departamento adaptado a sus necesidades. Los costos, tanto del tratamiento como de la estadía, son altísimos.
Por eso, iniciaron una campaña solidaria para recaudar fondos, especialmente porque el objetivo es viajar en aproximadamente dos meses, una vez que Matías reciba el alta en su rehabilitación actual.
El desafío diario y los objetivos
A sus 17 años, Matías mantiene movilidad desde el pecho hacia arriba, pero todavía no tiene funcionalidad en las manos, algo que limita tareas básicas y fundamentales para su autonomía.
“Nuestro objetivo es darle la mejor oportunidad posible. Quizás lo que en España le lleve cinco meses, acá nos demandaría muchísimo más tiempo”, explicó Luciano. “Queremos ir, mejorar lo que se pueda y volver”.
La familia destaca también el enorme esfuerzo emocional que realiza Matías día a día y la importancia de acompañarlo en ese proceso.