Se trata de un macho y una hembra, de entre siete y ocho años, que presentaban desnutrición avanzada y un cuadro severo de deshidratación. De acuerdo a lo informado por los intervinientes, al momento de la primera inspección los propietarios se negaron a realizar una entrega voluntaria, por lo que la situación fue informada a la fiscalía interviniente, que avanzó con una orden de allanamiento para concretar el rescate.
Desde la Brigada Ecológica explicaron que, aunque entre la primera constatación y el secuestro definitivo los perros mostraron una leve mejoría, el estado general seguía siendo muy delicado. Las actuaciones se labraron por infracción a la normativa nacional que sanciona el maltrato animal.
El veterinario a cargo de la atención, el doctor Cossia, describió un cuadro clínico crítico, marcado por la pérdida total de masa muscular, signos evidentes de falta prolongada de alimento y un desequilibrio nutricional que derivó también en deshidratación. Durante las primeras horas de internación, ambos animales debieron recibir suero y asistencia permanente. “Están desnutridos por falta de calorías alimenticias”, afirmó el veterinario.

El especialista también advirtió que la hembra presenta cicatrices compatibles con cirugías previas de cesárea, una práctica habitual en esta raza, lo que refuerza la hipótesis de un uso reproductivo sin los cuidados básicos posteriores. Aun así, remarcó que el pronóstico es positivo y que las posibilidades de recuperación son totales, ya que no se detectaron enfermedades de base sino una prolongada privación alimentaria.
Desde el equipo interviniente señalaron que, una vez finalizado el proceso sanitario y judicial, los perros podrán ser dados en adopción responsable. Anticiparon que, por tratarse de una raza muy buscada, no faltarán interesados, aunque insistieron en la necesidad de garantizar que los futuros adoptantes puedan ofrecerles lo esencial: cuidados, atención veterinaria y una alimentación adecuada.