A días de comenzar un nuevo año escolar, la Municipalidad de Rosario anunció un refuerzo en los controles de tránsito en las inmediaciones de las escuelas. Con más agentes en los puntos críticos, buscan aliviar la congestión habitual en las horas de ingreso y egreso, especialmente en los turnos matutinos. La iniciativa pretende que las familias puedan llegar y retirar a sus hijos de manera más tranquila y segura.
El secretario de Control y Convivencia, Diego Herrera, explicó que este año se suman cinco inspectores en 9 instituciones adicionales a las que ya estaban bajo supervisión. La estrategia combina presencia policial en las calles y campañas de concientización dirigidas a padres y conductores, con recomendaciones sencillas pero importantes para evitar doble fila, estacionamiento indebido y embotellamientos.
Desde febrero, el municipio trabaja en fomentar buenas prácticas a través de materiales informativos distribuidos en las escuelas y en plataformas digitales. Además, en las instituciones consideradas más problemáticas, los inspectores organizarán un “corredor seguro” que facilitará el descenso rápido y ordenado de los niños, minimizando los retrasos y riesgos en la calle.
Se recomienda a las familias salir con tiempo suficiente, evitar detenerse en las puertas de las escuelas y, si es posible, estacionar en calles cercanas para recorrer a pie el último tramo. También se recuerda la vigencia del programa “Sube y Baja”, una iniciativa voluntaria que ayuda a agilizar el tránsito si los padres se comprometen a colaborar en un corredor señalizado.
Por último, Herrera destacó que el municipio mantiene canales abiertos para denunciar cualquier situación problemática. “La responsabilidad no solo es del control, sino de todos los conductores”, afirmó, insistiendo en que un regreso a clases ordenado requiere la colaboración de la comunidad para evitar que el tránsito en las puertas de las escuelas se convierta en un caos.