El último show de Fito Páez en el Monumento Nacional a la Bandera dejó una imagen para el recuerdo: el ícono rosarino alzando la Copa del Mundo frente a una multitud. Sin embargo, detrás de ese gesto simbólico existe una historia de perseverancia y oficio artesanal que nació en un taller local. El responsable es Maximiliano Schuster, un escultor y ebanista que se propuso homenajear al músico en su ciudad.
El plan para llegar a Fito
Para evitar la multitud del domingo, el artista decidió acercarse un día antes, aprovechando la prueba de sonido. Con el objetivo de esquivar la concentración de gente y encontrar un momento oportuno, llegó al Monumento mientras los músicos le cantaban el feliz cumpleaños al ídolo rosarino. En ese contexto, Suéteres se animó a llamarlo a los gritos para captar su atención.
Aunque la custodia de seguridad intervino inicialmente para frenar su avance, el propio Fito Páez dio la orden de recibir el presente. Finalmente, la copa fue entregada a través de sus asistentes y la productora. Horas más tarde, el músico ratificó el gesto al compartir imágenes del obsequio en sus redes sociales.
La elección del obsequio respondió a una lógica que vincula la trayectoria del músico con los máximos referentes del deporte, como Ángel Di María. Para el escultor, la entrega de este símbolo representa un reconocimiento a la figura de Páez como un exponente que ha trascendido fronteras, equiparando su impacto cultural con el de un campeón del mundo en términos de identidad nacional.
Este tipo de intervenciones ya cuenta con antecedentes en la carrera de Schuster dentro de la ciudad de Rosario. Anteriormente, el artista había concretado una entrega similar a Nicki Nicole en el mismo escenario del Monumento.
Desde su espacio de trabajo, Schuster desarrolla piezas únicas mediante un riguroso proceso artesanal que incluye esculturas en marmolina y cemento blanco, así como copas de bronce elaborados bajo la compleja técnica de la cera perdida. La propuesta se completa con versiones bañadas en plata y cobre, las cuales reciben un tratamiento de sellado especial para garantizar su durabilidad. Además, el artista diseñó cajas ornamentales de producción nacional que incorporan detalles de laureles y pasto sintético, con el objetivo de dotar a la obra de una estética profundamente ligada a la identidad argentina.