Familias, transportistas y profesionales vinculados a la discapacidad se movilizaron este jueves por la mañana frente a la Municipalidad de Rosario, en la Plaza 25 de Mayo, para exigir la aplicación efectiva de la Ley de Emergencia en Discapacidad. La protesta incluyó cortes de tránsito en el microcentro y la presencia de combis utilizadas para traslados de personas con discapacidad.
La manifestación provocó interrupciones en calle Córdoba, entre Laprida y Buenos Aires, además de una reducción de calzada sobre Santa Fe. Los participantes reclamaron que, pese a que la ley fue aprobada y extendida hasta diciembre de 2026, aún no se implementaron medidas concretas que permitan sostener el funcionamiento del sistema de atención.
Durante la jornada también se instaló una silla de ruedas gigante en la plaza, una intervención simbólica que buscó visibilizar una problemática que, según los organizadores, permanece ignorada por las autoridades nacionales.
Referentes del sector explicaron que el conflicto se agravó en los últimos meses por la falta de pagos a prestadores y transportistas, lo que generó una ruptura en la cadena de financiamiento del sistema. Según detallaron, muchos servicios no cobran desde octubre del año pasado, lo que vuelve prácticamente imposible continuar con las prestaciones.
Además, señalaron que la reestructuración del área nacional encargada de la discapacidad habría incrementado los procesos burocráticos y demorado aún más las gestiones administrativas.
La crisis golpea especialmente al sector del transporte especializado. De acuerdo con los referentes, el aumento de costos operativos, especialmente del combustible, llevó a que numerosos prestadores abandonaran la actividad o destinaran sus vehículos a otros rubros. Esto provocó que cada vez menos unidades estén disponibles para trasladar a personas con discapacidad a terapias, centros educativos o tratamientos.
También advirtieron que varias instituciones atraviesan serias dificultades para sostener su funcionamiento y algunas ya comenzaron a cerrar sus puertas. En paralelo, profesionales independientes se encuentran trabajando sin cobrar o directamente suspendiendo la atención.