La Municipalidad de Rosario anunció un cambio en su política de control y sanción en materia de tránsito, incorporando tareas comunitarias como parte de las infracciones no pecuniarias. Esta novedad, que forma parte del nuevo Código de Convivencia vigente desde 2022, busca que quienes cometen infracciones reparen el daño a través de acciones que aporten a la comunidad y generen conciencia.
La idea es que el infractor, en lugar de pagar una multa económica, dedique tiempo a tareas ejemplificadoras. Gustavo Adda, responsable de la nueva Dirección de Educación, Prevención y Seguridad Vial, explicó que “el bien más preciado es el tiempo, y en lugar de pagar con dinero, la reparación se hace con acciones proporcionales al daño”. Por ejemplo, alguien que obstruya una rampa para discapacitados podría colaborar en tareas relacionadas con la accesibilidad o aprender sobre la importancia de respetar los espacios públicos.
Este enfoque busca fortalecer la cultura del respeto y la preservación del espacio común. Adda resaltó que “el tránsito no está aislado de la movilidad y el cuidado del espacio público”, y que el objetivo es que cada ciudadano se sienta parte activa en la construcción de una ciudad más respetuosa y solidaria. Desde campañas de sensibilización hasta talleres y debates, la gestión apuesta a que la comunidad entienda que lo público nos pertenece a todos y que cuidarlo es una responsabilidad compartida.
En Rosario, las infracciones más frecuentes, como el uso indebido de las sendas peatonales o las doble filas, generan más de 300 mil actas anuales. Con las nuevas medidas, quienes infrinjan las normas podrán ser sancionados con cursos de educación vial, tareas comunitarias, espacios de reflexión e incluso la posibilidad de pagar multas con conocimientos o habilidades artísticas. Además, el funcionario aclaró que “en algunos casos, quienes no puedan pagar la multa económica tendrán una opción alternativa para resarcir el daño mediante acciones concretas”.
Por último, Adda destacó que la educación y la prevención son clave para transformar la cultura vial en Rosario. La intención es que los controles no solo castiguen, sino que enseñen y reconozcan la importancia del respeto mutuo en el espacio público. La experiencia del último año, con más de 2.500 faltas registradas bajo el nuevo Código, demuestra que las políticas preventivas y las acciones educativas empiezan a marcar una diferencia en la convivencia ciudadana.