El precio de los combustibles volvió a subir en Rosario, marcando una tendencia alarmante para los usuarios: se registraron cuatro aumentos en apenas siete días. La suba, impulsada por el contexto internacional del precio del barril de petróleo, llevó a que el litro de nafta súper se ubique actualmente en torno a los $1.977, quedando a un paso de la barrera de los $2.000.
La inestabilidad en los precios se sintió con fuerza desde la semana pasada. Según confirmaron encargados de estaciones de servicio locales, los ajustes fueron prácticamente diarios y se aplicaron de manera consecutiva durante el jueves, el viernes, el domingo y nuevamente en la jornada de hoy. En total, el valor del combustible aumentó aproximadamente 50 pesos por día, marcando una dinámica en las pizarras que no dio respiro a los conductores de la ciudad.
En las estaciones de servicio de la ciudad, el impacto en los surtidores refleja una escalada significativa. La nafta súper, que la semana pasada oscilaba los $1.816, se comercializa actualmente a $1.977 en los puntos de bandera Shell. Este ajuste representa un incremento acumulado de aproximadamente $160 en pocos días, consolidando una presión constante sobre el presupuesto de los conductores locales.
El impacto económico en Santa Fe y el resto del país obliga a los conductores a modificar drásticamente sus hábitos de consumo. En las recorridas por las estaciones rosarinas, el testimonio de los clientes es coincidente: la imposibilidad de completar el tanque debido a una brecha cada vez mayor entre los ingresos y el ritmo de actualización de los hidrocarburos.
Ante esta realidad, los usuarios optan por cargas fraccionadas de 30.000 o 40.000 pesos, abandonando la práctica de llenar el depósito. Actualmente, completar un tanque promedio requiere una inversión de entre $60.000 y $65.000, una cifra que para gran parte de los consumidores ya no resulta viable afrontar en un solo pago.
El impacto en la logística familiar y comercial
Desde el sector comercial, los responsables de las estaciones de servicio admiten que, si bien se observa una retracción inicial en las ventas tras los ajustes, la demanda tiende a normalizarse debido a que el combustible es un insumo indispensable para el trabajo y el traslado escolar. Los encargados señalan que, tras una resistencia lógica por parte de los usuarios, el consumo se mantiene por la necesidad operativa de quienes dependen diariamente de sus vehículos.
La preocupación principal radica en el efecto cascada que este insumo tiene sobre la economía nacional. El incremento en el transporte de mercaderías suele trasladarse de forma directa a los precios de la canasta básica en los supermercados, sumando presión a la situación financiera de las familias argentinas. Ante este escenario, muchos rosarinos ya comienzan a evaluar alternativas de movilidad, como el uso de bicicletas o la reducción de viajes no esenciales, para intentar mitigar el impacto en el presupuesto mensual.