Las columnas de humo que comenzaron a observarse el domingo volvieron a dominar el horizonte rosarino este lunes al mediodía. El incendio presenta un frente que, en su sector más comprometido, alcanza entre cuatro y cinco kilómetros de extensión.
El operativo se concentra exclusivamente en tareas aéreas. Desde primeras horas de la mañana despegan aviones hidrantes que cargan agua en el aeroclub de Alvear y realizan descargas de aproximadamente 3.000 litros por intervención sobre el flanco más activo. En tierra, el despliegue se limita a la logística: dos camiones cisterna, uno de 18 mil litros y otro de 10 mil, abastecen de manera continua a la aeronave.
De acuerdo a lo informado por el coordinador de Protección Civil, los brigadistas monitorean tres focos detectados desde la noche anterior. Dos de ellos son de menor intensidad y, por las características naturales del terreno y la presencia de lagunas, se estima que podrían extinguirse sin intervención directa. El mayor esfuerzo se concentra en el foco principal, que avanza en uno de sus extremos mientras el otro se dirige hacia sectores anegados.
La imposibilidad de operar durante la noche obligó a retomar las tareas con luz diurna. El esquema se sostendrá hasta el atardecer, ya que tanto los vuelos como un eventual despliegue terrestre requieren visibilidad plena para garantizar seguridad operativa.
El seguimiento se realiza mediante sobrevuelos y mapas satelitales de calor. Según los datos oficiales, el punto más cercano se encuentra a unos 24 kilómetros tierra adentro desde el Monumento Nacional a la Bandera y a 15 kilómetros al sur de la traza del puente Rosario-Victoria. Hasta el momento no se detectaron otros focos que representen riesgo directo para la provincia.
En paralelo al combate del fuego, la atención está puesta en el comportamiento del viento. Actualmente sopla del noreste y, de mantenerse estable durante la tarde, limitaría el ingreso de humo a la ciudad. Sin embargo, una rotación hacia el este podría modificar el escenario y afectar la calidad del aire, una preocupación central para personas con afecciones respiratorias.
Durante el verano no se habían registrado episodios de esta magnitud. Las lluvias y la mayor humedad en los humedales habían reducido la actividad ígnea, pero el incendio actual vuelve a encender las alarmas ambientales a pocos días del inicio del otoño.