Una mujer denunció a su expareja luego de que los análisis de orina realizados a su hijo de dos años arrojaran resultados positivos de cocaína. El niño había pasado el fin de semana con su progenitor y fue devuelto a su hogar en condiciones físicas y emocionales alarmantes, lo que motivó su inmediato traslado a un centro de salud.
La madre del menor, Luciana, relató que el conflicto comenzó el domingo por la noche, cuando el hombre postergó repetidamente la entrega del niño. A través de redes sociales, la mujer advirtió que el padre estaba bañando al pequeño con agua fría. El menor llegó llorando desconsoladamente, apenas cubierto por un pañal y con el cabello mojado.
Según la madre, el comportamiento del niño al regresar era de una agresividad y alteración nunca antes vistas, llegando a golpearla y rechazando cualquier tipo de contacto físico. La mujer vincula este ataque directamente con una serie de amenazas previas que recibió por parte de su expareja durante una discusión reciente.
Luciana explicó que el hombre, quien padece problemas de consumo, le había advertido explícitamente que la castigaría y que la haría sufrir. Para ella, la administración de la droga al niño no fue un descuido relacionado con la adicción del padre, sino un acto deliberado para dañarla a través de su hijo. “Quiero que lo metan preso”, sentenció.
Actualmente, el pequeño se encuentra bajo observación médica y muestra signos de recuperación. El caso ya cuenta con la intervención activa de la Secretaría de Niñez y equipos de psicología.
Mientras el niño evoluciona favorablemente, la policía busca dar con el paradero del progenitor, quien apagó su teléfono celular tras la entrega del menor.