Rosario dio un paso importante en la revitalización de su costanera central con la apertura de Costa Nueva, un espacio pensado para disfrutar, convivir y conectar con el Paraná de una manera más cercana y significativa. Luego de meses de trabajo conjunto entre la Municipalidad y el gobierno provincial, la obra se convirtió en un escenario que combinaba naturaleza, arte y cultura, en un entorno accesible y pensado para todos.
La jornada de inauguración fue una fiesta que reunió a vecinos, turistas y artistas en un ambiente de alegría y celebración. Entre las sorpresas, destacaron el salto de cuatro paracaidistas portando la bandera argentina y un emotivo flashmob en el que participaron cantantes líricos y miembros del coro del Teatro El Círculo. Interpretaron canciones emblemáticas en homenaje a la bandera y a Rosario, en conmemoración de su historia y su identidad.
El atardecer fue iluminado con un espectáculo de luces que reflejaba el humedal y el río, creando un ambiente mágico y envolvente. Como cierre, el reconocido DJ Edgardo Mancinelli hizo bailar a los presentes, cerrando una tarde llena de actividades y emociones. Los diferentes espacios del nuevo paseo abrieron sus puertas, ofreciendo propuestas culturales, artísticas y recreativas para toda la familia.
Desde muestras en el Centro Cultural Parque de España hasta actividades en Puerto Joven y el Centro de Expresiones Contemporáneas, la costanera se convirtió en un corredor cultural que invitó a explorar y disfrutar. La agenda incluyó exposiciones, festivales de poesía, homenajes al rock rosarino, propuestas innovadoras en la Tecnoteca y experiencias inmersivas como Rosario 300. La variedad de opciones permitió que cada visitante encontrara algo que lo tocara y lo conectara con su ciudad.
La obra, diseñada con un enfoque en la sostenibilidad y la accesibilidad, incluyó un paseo peatonal, bancos, bicicleteros y un proyecto paisajístico con vegetación nativa. La incorporación de superficies permeables y canteros con plantas reforzó el compromiso con el cuidado del ecosistema urbano y la biodiversidad.
El impacto más destacado fue El Aura, un espacio que antes era un estacionamiento y que ahora se convirtió en un punto emblemático. Con más de 2.000 metros cuadrados de superficie y un mural de Martín Ron, esta cubierta refractaria reflejaba la cultura rosarina, con fragmentos de su historia, símbolos y escenas cotidianas. La iluminación ornamental del techo permitió adaptar el espacio a diferentes celebraciones y actividades, haciendo de Costa Nueva un lugar vivo, dinámico y lleno de posibilidades para la comunidad.