Rosario: la canasta básica subió un 7,3% en enero y superó la media nacional

El costo de vida en Rosario mostró en enero una aceleración impulsada principalmente por los aumentos en alimentos frescos y el peso creciente de los alquileres. Según la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la canasta básica total superó los valores nacionales y volvió a exigir un mayor ingreso para sostener el nivel mínimo de consumo en distintos tipos de hogares. 


23 feb, 2026 19:32
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Rosario y la región: Rosario: la canasta básica subió un 7,3% en enero y superó la media nacional

El presupuesto de las familias rosarinas volvió a tensionarse en el inicio de 2026. Los datos son elocuentes: la canasta básica alimentaria subió un 8,9% en enero, mientras que la canasta básica total —que incluye bienes y servicios esenciales— aumentó un 7,3%. De esta manera, una persona necesitó $485.065 para no quedar bajo la línea de pobreza y una familia de cuatro integrantes con vivienda propia requirió $1.440.013. Esta cifra supera el valor nacional informado por el Indec, que ubicó el mismo umbral en $1.360.299.

El factor de los alimentos frescos

La suba estuvo concentrada en productos de consumo cotidiano, con picos del 40% en verduras y hortalizas y del 21% en el pan. Paula Durán, integrante del equipo de la Usina de Datos, analizó:  “La aceleración se explica sobre todo por subas fuertes en alimentos frescos como verduras, frutas, carnes y pan. Son rubros muy sensibles al clima y a la estacionalidad, así que parte del movimiento puede tener esa explicación”.

Sin embargo, la especialista mostró su preocupación por la tendencia: “Más allá de lo estacional, la magnitud del aumento es una señal de alerta, porque impacta de manera más fuerte en los hogares de menores ingresos”.

Un dato técnico clave es la baja del coeficiente de Engel (de 2,75 a 2,71), lo que revela que la comida gana terreno sobre otros gastos. “Eso significa que los alimentos crecieron proporcionalmente más que el resto de los bienes y servicios. Cuando este coeficiente baja, quiere decir que las familias tienen que destinar una mayor parte de sus ingresos a comer, y les queda menos margen para salud, transporte o educación”, explicó Durán, concluyendo que “desde el punto de vista social, eso es regresivo”.

El alquiler como eje de la vulnerabilidad

En Rosario, la situación habitacional marca una brecha insalvable. Un hogar monoparental con dos hijos y sin vivienda propia necesitó $1.173.217 para no ser pobre, mientras que dos jóvenes que alquilan requirieron $1.103.500.

“Los datos muestran que el alquiler tiene hoy un peso decisivo. En hogares jóvenes o con pequeños pesa mucho porque el costo habitacional se distribuye entre pocas personas y no hay economías de escala”, señaló Durán. En el caso de las familias con un solo adulto a cargo, la experta advirtió que “se suma el peso de las demandas de niños y niñas y generalmente hay un solo ingreso potencial”. Para la investigadora, la conclusión es clara: “El alquiler es un componente habitacional que hoy es uno de los principales factores de vulnerabilidad estructural. Es un determinante clave del umbral de pobreza”.