Frente a los episodios de picadas ilegales reportados en distintos puntos de Rosario, la concejal Samanta Arias presentó en el Concejo Municipal un proyecto de ordenanza que establece un “Protocolo Antipicadas” basado en la tolerancia cero. La medida apunta a recuperar el control del espacio público y reducir los riesgos viales generados por carreras clandestinas en la ciudad.
El proyecto surge tras incidentes graves en bulevar Oroño y Lamadrid, en el sur de Rosario, así como en avenida Carrasco entre Puccio y Pintor Musto, en la zona norte, donde decenas de autos y motos circulan a gran velocidad durante la madrugada. Según denuncias vecinales, los infractores ignoran las prohibiciones vigentes y las medidas de control, generando peligro constante para transeúntes y residentes.
“Se terminó la etapa de la simple advertencia. El Estado no puede ser espectador de este delito. Quien use la calle como pista de carreras pierde el vehículo”, afirmó Arias, quien impulsó la iniciativa. La concejal señaló además que estaciones de servicio cercanas a estos puntos han tenido que ser valladas por convertirse en “zonas de boxes” utilizadas por los infractores.
El protocolo contempla un esquema de “Saturación Permanente” durante fines de semana y vísperas de feriados, con operativos cerrojo que bloqueen vías de escape, secuestren vehículos y acorralen a los infractores en el acto. El despliegue de fuerzas de control se basará en el mapa de calor del delito y en denuncias vecinales al 147.

Una de las medidas más estrictas del proyecto es la adecuación técnica obligatoria. Los jueces de Faltas deberán ordenar, como condición para devolver un vehículo, el decomiso y la destrucción de autopartes no homologadas, como sistemas de óxido nitroso, turbocompresores, suspensiones extremas y escapes libres. El costo del desmantelamiento será cubierto por el propio infractor.
Además, la ordenanza establece que el Municipio actuará como denunciante activo ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA), promoviendo causas penales, multas económicas e inhabilitación judicial de los conductores, en concordancia con el Artículo 193 bis del Código Penal argentino.
“El espacio público es de los ciudadanos de bien, no de las mafias ni de los que se creen dueños de la noche. Con este protocolo, le damos un mensaje claro a los delincuentes al volante: en Rosario, la ley se respeta y el orden se impone”, concluyó Arias.
El proyecto responde a la preocupación creciente de los vecinos de Rosario por la reincidencia de las picadas clandestinas, los riesgos de accidentes y la alteración de la seguridad y tranquilidad en barrios de alto tránsito, buscando un mecanismo de prevención y sanción más efectivo.