El nuevo código de convivencia que comienza a tratarse en el Concejo pone bajo la lupa el accionar de trapitos o cuidacoches que alteren el tránsito, o que intervengan en el mismo mediante actos extorsivos. Quienes se ganan la vida de esta forma piden que no los pongan a todos en la misma bolsa.
Los automovilistas también opinan que es una problemática compleja. Y diferencian entre los que logran una moneda, evitando que se roben los vehículos y quienes extorsionan.
Por su parte, el concejal del PRO, Roy López Molina está en desacuerdo con el artículo del nuevo código de convivencia que comenzó a tratarse hoy en el concejo y que prohíbe la extorsión para el uso de la vía pública.
Molina insiste en que allí se obliga al vecino a probar la extorsión cuando es evidente que "hay grupos criminales que actúan impunemente victimizando a automovilistas en eventos masivos y en Pichincha". Y dice que "todos son ilegales" sea que extorsionan o no.