El incumplimiento de la ley de financiamiento universitario, vigente desde octubre del año pasado, junto con la pérdida sostenida del poder adquisitivo de los salarios docentes, profundizan la crisis en las universidades nacionales. En ese escenario, desde este lunes los docentes inician un nuevo paro que dejará sin clases durante toda la semana a las facultades de la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Tecnológica Nacional.
En paralelo, los rectores del sistema universitario nacional declararon el estado de emergencia salarial y presupuestaria, advirtiendo un deterioro generalizado en el funcionamiento de las instituciones.
El paro actual forma parte de un plan de lucha más amplio que ya tuvo una primera semana de huelga en marzo y que prevé nuevas medidas en las próximas semanas. Entre ellas, se anticipa otra paralización total a fines de abril y la organización de una movilización federal en defensa de la educación pública.
En el centro del conflicto aparece la cuestión salarial. Los incrementos definidos por Nación para el primer trimestre del año fueron considerados insuficientes por los gremios docentes, que sostienen que los aumentos quedaron por debajo de la inflación. A esto se suma que los cargos con menor remuneración permanecen congelados desde hace más de un año.
Según advierten desde el ámbito universitario, el presupuesto actual se mantiene en niveles mínimos históricos, lo que repercute en la reducción de becas estudiantiles, limitaciones en investigación y dificultades para sostener la infraestructura edilicia.