La práctica de mindfulness, conocida también como atención plena, se ha consolidado como una herramienta útil para mejorar la salud mental y física. Se trata de prestar atención al momento presente, observando pensamientos, emociones y sensaciones sin emitir juicios, y aplicarlo en actividades cotidianas.
Según especialistas en neurociencia y medicina, la atención plena tiene beneficios concretos y respaldados por la evidencia:
Reducción del estrés y la ansiedad: mindfulness ayuda a centrar la atención en el presente, disminuyendo la reactividad emocional y el malestar.
Mejora de la concentración y la memoria: la práctica frecuente favorece la atención sostenida y la regulación de emociones, lo que impacta positivamente en la vida diaria.
Reducción de síntomas de depresión y angustia: diversos estudios muestran que programas de mindfulness pueden aliviar síntomas leves a moderados de depresión y ansiedad.
Mejor descanso y regulación emocional: las técnicas de respiración y escaneo corporal pueden facilitar un sueño más reparador y disminuir la rumiación.
Beneficios físicos asociados: algunos ensayos clínicos registran reducciones en la presión arterial y marcadores de inflamación en personas que meditan regularmente.
Para quienes quieren empezar, los expertos recomiendan prácticas sencillas y breves:
Respiración consciente: sentarse cómodo y concentrarse en la sensación del aire al entrar y salir.
Escaneo corporal: recorrer mentalmente el cuerpo, notando tensiones y relajación.
Caminata consciente: caminar prestando atención a cada paso y movimiento.
Observación consciente: enfocarse en un objeto cotidiano y analizar sus detalles sin distracciones.
Se sugiere comenzar con 5 a 10 minutos diarios, aumentando progresivamente según la comodidad de cada persona. La constancia y la paciencia son claves para que mindfulness genere cambios perceptibles en bienestar emocional y cognitivo.
Los especialistas subrayan que esta práctica es segura para la mayoría de las personas, aunque quienes tienen condiciones psicológicas preexistentes deberían consultar a un profesional antes de iniciar sesiones más prolongadas o intensas.
Mindfulness se presenta así como una herramienta práctica y respaldada por la ciencia para quienes buscan mejorar la concentración, manejar el estrés y entrenar la mente para el bienestar emocional, accesible incluso para principiantes y adaptable a la vida cotidiana en Argentina y en todo el mundo.