En la crisis, cambian los hábitos de consumo y el guardarropas es el primero que sufre recortes.
El calzado (sobre todo los de cuero de buena calidad) ya no se cambia ni se renueva con tanta facilidad. Por esta razón, en el último año, el trabajo de los zapateros aumentó un 40 por ciento promedio.
Con mayor clientela de hombres que de mujeres, los profesionales de este tradicional oficio se encuentran de parabienes frente a un cotexto adverso que, por contracara, hace crecer el rubro.