La tarde de este viernes transcurría entre el esfuerzo y la rutina para Gabriel V., un joven de 21 años que se encontraba trabajando en la zona de Empalme Graneros. Cerca de las 16, mientras cargaba materiales junto a su primo en una vivienda de calle Génova, cerca de las vías del ferrocarril Belgrano, un encuentro inesperado transformó su jornada laboral en una situación dramática.
Según relató la propia víctima desde el hospital, un desconocido se le acercó en la zona de Juan B. Justo al 2000 con una pregunta directa: quería saber si "vendía", haciendo alusión a la comercialización de drogas. Gabriel le respondió que no, pero lejos de terminar ahí, el agresor sacó un arma, le disparó sin mediar palabra y escapó rápidamente a la carrera por los pasillos del barrio.
El balazo impactó en su muslo derecho. A pesar del dolor y el shock inicial, el joven tuvo la fortuna de estar acompañado por su familia, quienes no dudaron en asistirlo de inmediato. Entre todos, lo ayudaron a caminar las pocas cuadras que lo separaban del centro de salud municipal "Juan B. Justo" para recibir las primeras curaciones de emergencia.
Dada la naturaleza de la herida de arma de fuego, el personal del SIES llegó al lugar para estabilizarlo y trasladarlo hacia el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Allí, los médicos confirmaron que la lesión no revestía gravedad extrema, aunque el joven debió quedar internado para su observación y tratamiento.
El caso genera indignación entre los vecinos por la arbitrariedad del ataque. Gabriel solo estaba cumpliendo con su tarea diaria cuando la violencia urbana lo alcanzó por el simple hecho de no formar parte del mundo delictivo que el agresor buscaba.
Ahora, la investigación busca reconstruir el camino del tirador para intentar identificarlo. Mientras tanto, Gabriel se recupera del impacto, resguardado por su entorno, en una tarde rosarina que, de no haber sido por la ayuda de sus seres queridos, podría haber terminado en una tragedia mayor.