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En un comunicado difundido públicamente, el Arzobispado expresó que la falta de cumplimiento
de los requisitos necesarios para la validez del sacramento “desvirtúa su significado profundo”
y puede generar “confusión en la comunidad de fieles”.
Además, el texto fue contundente respecto a la omisión de trámites previos:
“En esta Sede Arzobispal, en ningún momento se recibió la documentación eclesiástica correspondiente a las formalidades requeridas para estos casos”, señalaron desde la institución.
Ante esta situación, el arzobispo decidió actuar conforme al Derecho Canónico, enviando advertencias y evaluando eventuales sanciones para quienes autorizaron la celebración sin cumplir los pasos formales.
Desde la Iglesia también reafirmaron su compromiso de “acoger y acompañar a las personas”, aunque aclararon que todo acto debe realizarse en línea con la doctrina y el orden jurídico que regula la correcta celebración de los sacramentos.

La respuesta de la parroquia de Corrientes
Por su parte, los responsables de la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya emitieron un comunicado en el que evitaron brindar detalles específicos por “respeto a la intimidad de las personas involucradas”.
Sin embargo, recordaron que el matrimonio cristiano exige la inexistencia de impedimentos canónicos y que el consentimiento debe ser expresado “tal como la Iglesia lo entiende”.
Asimismo, adelantaron que reforzarán los procedimientos internos de entrevista, preparación y verificación de los contrayentes para evitar que situaciones similares vuelvan a producirse en Corrientes.