"La mitad de mis amigos murieron y los demás viajaron fuera de Siria", cuanta Aysar Malluk, el primer refugiado sirio en Rosario, reflejando con crudeza la dura situación que atraviesan él y sus compatriotas en un país marcado por la tragedia de la guerra.
El joven de 26 años llegó a la ciudad hace dos meses, acogido por una familia rosarina que le ofreció un hogar y la posibilidad de emprender una nueva vida, lejos de casa pero en paz.
31/05/2018