La abogada argentina Agostina Páez, quien se encontraba detenida en Río de Janeiro tras ser acusada de realizar gestos racistas, fue liberada este sábado por la noche. La joven se reencontró con su familia en la puerta del edificio donde se hospeda en territorio brasileño, luego de haber permanecido un mes privada de su libertad. Aunque podrá circular por la ciudad, la Justicia de Brasil le impuso el uso obligatorio de una tobillera electrónica ambulatoria.
El reencuentro se produjo con su padre, el empresario Mariano Páez, y su hermana Justina, quienes lograron viajar a Brasil un mes después de que la joven quedara detenida.
"Es emocionante volver a ver a mi hija nuevamente tras un mes. No había vuelos y hoy conseguimos. Sentía mucho miedo y temí por la vida de ella", declaró el padre de la abogada argentina, quien confirmó que permanecerán en el país el tiempo que sea necesario para acompañar el proceso judicial junto al Consulado Argentino y sus abogados.
Restricciones y situación judicial
Pese a haber abandonado la comisaría, la situación procesal de Páez en Brasil sigue su curso con condiciones estrictas. Además de la tobillera electrónica, la abogada tiene la obligación de presentarse ante el juzgado local una vez al mes, entre los días 1 y 10. Por el momento, no existe una fecha confirmada para su regreso a la Argentina, ya que debe cumplir con las disposiciones de la justicia brasileña tras el episodio ocurrido en un bar de Ipanema.
Respecto al hecho que originó la detención, Mariano Páez afirmó que su hija está "muy arrepentida" y calificó el gesto como algo "inconsciente". Según el empresario, la familia no dimensionó inicialmente la gravedad ni la repercusión mediática que el caso alcanzaría a nivel internacional.
Denuncias por amenazas y seguridad
En sus primeras declaraciones tras salir de su lugar de detención, Agostina Páez manifestó sentir temor por su integridad física. "Me dicen de todo. Hay mucho ensañamiento. Me quieren matar", aseguró la abogada, quien evitó mostrar su rostro ante las cámaras. Según su testimonio, existe una fuerte campaña local que dificulta la objetividad de la investigación policial.
La joven relató que durante sus días de detención enfrentó trabas administrativas para su liberación y que, actualmente, se siente expuesta debido a la difusión de su imagen en medios de comunicación y espacios públicos de Río de Janeiro.