Un grupo de mujeres que presenció la salvaje agresión pudo intervenir a tiempo para detenerla.
Sin embargo, mientras la víctima se dirigía a la comisaría a asentar la denuncia, el hombre fue hasta su casa e intentó llevarse a las dos hijas que tienen en común.
Eliana vivió once años con este violento, que la maltrató desde el primer momento. Fue recién el año pasado que pudo romper con ese círculo perverso de miedo y necesidad que la mantenía cerca de su verdugo.
Desde entonces, denunció una y otra vez ante la Justicia los reiterados hechos de violencia a los que fue sometida. No obtuvo respuesta alguna: apenas una restricción de acercamiento que el agresor nunca respetó.