La baja natalidad dejó de ser una proyección estadística para convertirse en una realidad palpable en las instituciones educativas de la región. Según datos recientes, la provincia de Santa Fe atraviesa un marcado descenso demográfico que afecta la escolaridad de las primeras infancias. En Rosario, las autoridades de los jardines de infantes señalan que, si bien la situación es global, el impacto en las aulas es innegable.
Desde la Asociación de Jardines de Infantes de Rosario explicaron que la disminución en las inscripciones es una realidad concreta que atraviesa el sector. Si bien aclararon que no se trata de la única causa de crisis, desde la comisión directiva detallaron que notan un cambio claro en el perfil de las familias: mientras que en años anteriores las entrevistas eran con padres de entre 20 y 25 años, hoy el promedio de edad supera los 30 años.
El fenómeno de las salas integradas
Uno de los efectos más visibles de este fenómeno es la reconfiguración de los espacios. Ante la falta de alumnos suficientes para completar grupos por edad, algunas instituciones deben recurrir a las salas integradas o fusiones.
Sobre este punto, desde la organización indicaron que, aunque cada jardín representa una situación particular, en muchos casos la baja cantidad de niños en distintas secciones obliga a unificarlas. Sin embargo, advirtieron que el descenso en la natalidad no es el único factor de presión; la competencia con los colegios primarios que abren salas de 2 años y la proliferación de talleres informales, que no cuentan con el personal preparado ni las exigencias normativas de un jardín oficial, también traccionan la matrícula a la baja.
A pesar del panorama complejo, desde la Asociación de Jardines de Infantes de Rosario destacan que existe una mayor concientización de las familias sobre la importancia de la educación temprana. Según observan, los padres actualmente se acercan con mayor convicción y sabiendo que es un espacio de socialización necesario para los chicos.