Las quemas de pastizales en las islas del Delta del Paraná, frente a la ciudad de Rosario, volvieron a generar preocupación por la presencia de humo, olor a quemado y el impacto ambiental que estos incendios provocan en la región.
Los focos ígneos, localizados principalmente en islas pertenecientes a la provincia de Entre Ríos, suelen ser visibles desde la costa rosarina y afectan a distintas zonas del Gran Rosario, dependiendo de la dirección del viento.
Se trata de una problemática recurrente en los últimos años, que no solo daña el ecosistema de los humedales, sino que también tiene consecuencias directas sobre la salud de la población, especialmente en personas con enfermedades respiratorias.
Un daño ambiental persistente
Las quemas afectan gravemente a los humedales del Delta del Paraná, un ecosistema clave para la biodiversidad, la regulación hídrica y el equilibrio ambiental. Ambientalistas y organizaciones locales advierten que la recuperación de estas zonas puede llevar décadas, debido a la reiteración de los incendios.
Además del impacto ecológico, el humo reduce la visibilidad y genera molestias respiratorias, lo que convierte a las quemas en un problema que trasciende lo ambiental y se instala como una cuestión de salud pública en Rosario, Santa Fe y zonas aledañas.
Una problemática sin solución definitiva
A pesar de los controles y monitoreos, los incendios continúan repitiéndose año tras año. Las condiciones climáticas, sumadas a prácticas humanas sobre el territorio, mantienen activa una situación que genera alarma social y reclamos constantes por parte de vecinos y organizaciones.