El procedimiento se inició tras un reclamo al 147, donde se denunció la presencia de numerosos animales en una vivienda sin condiciones adecuadas para su cuidado. En el lugar había dos perras a punto de parir y una situación económica y edilicia que hacía imposible sostener más animales.
La Municipalidad acompañó a la familia con castraciones y asistencia veterinaria, y finalmente retiró a los cachorros cuando pudieron ser destetados. “Fue un trabajo de ida y vuelta, con predisposición de los dueños, que entendieron que necesitaban ayuda”, explicó Sabina Latino, responsable de Protección Animal.
Los cachorros están ahora bajo el cuidado de las organizaciones Protectora Rosario y Dejando Huellas Rosario, que se encargan de su seguimiento y del proceso de adopción. Los interesados pueden postularse a través de los perfiles de Instagram de ambas entidades, quienes van a indicar cuando estén listos para irse con sus nuevas familias.
Latino remarcó que se trata de perros mestizos, hijos de madres de tamaño mediano, por lo que se estima que alcanzarán ese porte. “Adoptar es un compromiso para toda la vida. No se trata solo de espacio, sino de tiempo, amor y cuidados como vacunas y educación”, señaló.