Prisión perpetua para el panadero que mató a su compañero con grasa hirviendo

Un tribunal oral condenó a Miguel Alejandro Martínez a prisión perpetua por asesinar a José Sofiudin Jahri en una panadería de la zona oeste de Rosario. 


3 feb, 2026
Prisión perpetua para el panadero que mató a su compañero con grasa hirviendo | Rosario y la región
Rosario y la región: Prisión perpetua para el panadero que mató a su compañero con grasa hirviendo

Miguel Alejandro Martínez, de 33 años, fue condenado a prisión perpetua por asesinar a su compañero de trabajo José Sofiudin Jahri, a quien le arrojó grasa hirviendo mientras dormía en la panadería donde ambos trabajaban. El tribunal lo halló culpable de homicidio calificado por alevosía, una figura que prevé la pena máxima.


El fallo fue dictado por los jueces Lisandro Artacho, Carlos Leiva y Gonzalo Fernández Bussy, al cierre del juicio oral que comenzó el pasado 26 de enero. 


El crimen ocurrió el 7 de diciembre de 2022, alrededor de las 6:30, en una panadería ubicada en Santiago al 4700. Según la acusación, Sofiudin descansaba en un sector interno del local cuando Martínez cargó un balde con grasa a más de cien grados tomada de una freidora industrial y la volcó directamente sobre la cabeza y el cuerpo de la víctima, sin darle posibilidad de reaccionar.


Tras el ataque, el agresor escapó del lugar a bordo de una moto. Sofiudin fue trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde permaneció internado durante más de dos semanas. Finalmente murió el 24 de diciembre, producto de un cuadro de infecciones graves y fallas multiorgánicas causadas por las severas quemaduras.


Martínez permaneció prófugo hasta febrero de 2023, cuando fue detenido tras una investigación basada en el seguimiento de cámaras de videovigilancia y la identificación de la motocicleta utilizada en la fuga. Un operativo policial permitió ubicarlo y detenerlo en la zona sudoeste de la ciudad.


Durante el juicio, el fiscal Patricio Saldutti sostuvo que el acusado actuó “sobre seguro”, aprovechando la total indefensión de la víctima, lo que configuró el agravante de alevosía. La acusación fue respaldada por registros fílmicos del interior del local y por testimonios de compañeros de trabajo.