Caminar descalzo en el hogar es mucho más que un hábito de confort: la práctica regular tiene efectos positivos sobre la salud física y mental. Al prescindir de calzado, los músculos de los pies y tobillos Fortalece pies, tobillos y postura
Al caminar descalzo, los músculos de los pies, tobillos y piernas se activan más que con el calzado convencional. Esto ayuda a mejorar la postura y prevenir lesiones, sobre todo en personas que pasan mucho tiempo sentadas o con calzado rígido. Estudios de la Universidad de Harvard destacan que la práctica constante puede reducir la incidencia de dolor lumbar y pies planos.
Mejora el equilibrio y la propiocepción
El contacto directo con el suelo permite que los receptores sensoriales de los pies envíen información al cerebro sobre la posición del cuerpo y el entorno. Esto incrementa la propiocepción, esencial para movimientos coordinados y para prevenir tropiezos o caídas. En adultos mayores, caminar descalzo en superficies planas y seguras se asocia con menor riesgo de accidentes domésticos.
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Beneficios para la salud mental
Caminar sin zapatos también influye en el bienestar psicológico. Según terapeutas ocupacionales y estudios sobre mindfulness, esta práctica induce sensación de seguridad y tranquilidad, ayuda a liberar estrés acumulado y puede mejorar la calidad del sueño.
Curiosidades del hábito
El contacto con superficies naturales como madera, césped o tierra puede generar un efecto similar al earthing, teoría que indica que el contacto con la energía de la tierra tiene beneficios en el sistema nervioso y la inflamación.
Algunas culturas, como la japonesa, promueven el descalzarse al ingresar a la casa como señal de respeto y también de salud.
Caminar descalzo fortalece la planta del pie y los arcos naturales, algo que el calzado moderno muchas veces inhibe..
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