El Super Bowl, que se disputará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, no solo definirá al campeón de la NFL entre Seattle Seahawks y New England Patriots, sino que también marcará el inicio del gran año publicitario deportivo en Estados Unidos.
Según datos informados a Noticias Argentinas, un spot de 30 segundos alcanza los USD 8 millones, una cifra que confirma al evento como uno de los espacios publicitarios más caros y codiciados del mundo. En esta edición, más de 150 marcas estarán presentes y se espera que la audiencia supere el récord de 127,7 millones de personas alcanzado en 2025.
Entre los principales anunciantes se destacan Apple, patrocinador del show del medio tiempo que tendrá a Bad Bunny como protagonista, y AB InBev, la mayor cervecera del mundo, que invertirá cerca de dos minutos y medio de comerciales con marcas como Budweiser y Michelob Ultra.
También dirán presente OpenAI, con un anuncio de 60 segundos, reflejando el avance de las compañías de inteligencia artificial en el gran escenario deportivo, además de Uber Eats, Lay’s, Pringles, Ritz y la farmacéutica Novartis.
El Mundial ya influye en las decisiones
El Super Bowl funciona como la antesala de una temporada cargada de eventos globales. En pocos meses llegará el Mundial de Fútbol, que ya cuenta con socios estratégicos de FIFA como Adidas, Coca-Cola, Visa, Qatar Airways, Lenovo, Hyundai-Kia y Aramco, además de patrocinadores clave como Bank of America, McDonald’s, Lay’s, Hisense y AB InBev.
En ese contexto, Nike será la gran ausencia publicitaria del Super Bowl: no tendrá anuncio propio y solo actuará como proveedor oficial de los uniformes de la NFL. Según informó Adweek, la marca priorizaría su presupuesto para eventos globales como el Mundial, donde Adidas lidera la presencia en indumentaria, incluida la nueva camiseta de la Selección argentina.
Audiencia récord y efecto multiplicador
En 2025, el Super Bowl se convirtió en la transmisión más vista de la historia, sumando TV tradicional y streaming, de acuerdo a Nielsen. Para este año, NBCUniversal —que emitirá el partido por NBC, Peacock y Telemundo— proyecta una audiencia aún mayor.
Más allá de la pantalla tradicional, el evento mantiene su valor por el impacto en redes sociales. Los anuncios se comparten antes, durante y después del partido, generando viralización, memes, conversación y engagement, lo que amplifica enormemente el alcance de cada campaña.
Cambios en la estrategia publicitaria
Aunque el Super Bowl sigue siendo una vidriera única, algunas marcas comienzan a revisar su nivel de inversión. De acuerdo a NBCUniversal, en esta edición participan casi 40 anunciantes debutantes, con fuerte presencia de sectores como consumo masivo, entretenimiento, farmacias y comida rápida.
Además, la cadena vinculó la venta de espacios del Super Bowl con paquetes publicitarios para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se disputarán del 6 al 22 de febrero, una estrategia que permitió agotar los espacios más rápido.
Con un show de medio tiempo histórico —el primero con un artista latino en solitario— y una audiencia masiva garantizada, el Super Bowl vuelve a demostrar que no es solo un partido, sino el evento en vivo más importante de la televisión estadounidense, aunque el Mundial ya empiece a disputar ese protagonismo.