El gobierno de la provincia de Santa Fe confirmó que en mayo de 2027 quedará inaugurado el nuevo sector de máxima seguridad destinado a reclusos de alta peligrosidad, denominado "El Infierno". El establecimiento, que se construye en el predio de la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero, demanda una inversión superior a los $143.000 millones y tendrá capacidad para albergar a más de 1.150 internos, incluyendo a jefes de organizaciones vinculadas al narcotráfico y al sicariato.
El gobernador Maximiliano Pullaro señaló que la obra forma parte de una estrategia integral de seguridad pública que articula el despliegue policial, la incorporación de tecnología y el control efectivo de las cárceles. Según detalló el mandatario, cada plaza de este sector dispondrá de una celda individual bajo monitoreo permanente del Servicio Penitenciario, y los internos solo podrán acceder a espacios comunes en grupos reducidos de hasta 12 personas.
En el mismo predio de Piñero se ejecutan de forma paralela otras dos unidades con capacidad aproximada para 1.950 detenidos cada una. Una vez finalizado el complejo de máxima seguridad, se procederá al traslado de cerca de 500 reclusos clasificados dentro de los niveles más altos de peligrosidad, distribuidos de la siguiente manera:
- Nivel 1: 70 internos.
- Nivel 2: 176 internos.
- Nivel 3: casi 300 internos.
Desde las áreas de Justicia y Seguridad y de Asuntos Penales calificaron la obra como un cambio de paradigma en la arquitectura penitenciaria de la región. Argumentaron que el diseño fue proyectado específicamente en función de la complejidad de los delitos locales, con estructuras preparadas para resistir ataques externos, evitar fugas y maximizar el aislamiento de quienes intentan operar desde las prisiones.
Especificaciones técnicas y estructura del complejo
Para acelerar los plazos de ejecución, la Unidad Ejecutora de Infraestructura en Materia de Seguridad Pública y Penitenciaria coordina los trabajos de varias empresas en simultáneo. El nuevo complejo de máxima seguridad estará integrado por un edificio central de administración y cuatro módulos de 24 pabellones cada uno, con celdas individuales de hormigón premoldeado distribuidas en dos plantas, lo que alcanzará un total de 1.152 plazas.
El diseño enfocado en la seguridad contempla un doble muro perimetral de 1.800 metros de extensión y 10 metros de altura con pasarelas de vigilancia y circulación vehicular interna, reforzado por torreones cada 70 metros y una torre principal de 36 metros de altura con visión panorámica. Asimismo, las comunicaciones familiares se restringirán a boxes individuales con mamparas para evitar el contacto físico, y el penal dispondrá de sala de conferencias, helipuerto y atención sanitaria intramuros para evitar traslados externos.