Aunque cueste creerlo, hay quienes utilizan fotocopias de certificados de discapacidad o incluso originales, pero de personas ya muertas. El objetivo que persiguen es gozar de los mismos derechos que una persona con discapacidad para pasar una prueba más que difícil en Buenos Aires: encontrar un resquicio donde estacionar.
El Certificado Único de Discapacidad (CUD) es usado para obtener la cobertura integral de salud y medicación y también para tramitar el botín más preciado por los integrantes de la Argentina trucha: el Símbolo Internacional de Acceso, que otorga el derecho al libre tránsito y estacionamiento.
Los derechos de las individuos que disponen de los símbolos de acceso están contemplados por la Ley nacional 19.279 y por la Ley de la Ciudad 2.148. Sin embargo -como suele suceder en estas latitudes del mundo-, hecha la Ley, hecha la trampa.
El caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es paradigmático ya que hay cada vez menos lugar para transitar. De lunes a viernes circulan 1.600.000 autos y la ciudad dispone de 364.369 espacios para estacionar en la vía pública y de 610.693 lugares entre cocheras privadas y comerciales; es decir, si quisieran estacionar todos al mismo tiempo, cuatro de cada diez conductores no tendrían dónde dejar sus vehículos. Estacionar sin ser multado o enganchado por la grúa es casi un milagro.
Pero cómo a cada problema la Viveza Criolla le encuentra una solución, la Ciudad está inundada de vehículos con certificados de discapacidad falsos. Con su uso, los conductores consiguen “beneficios” que no deberían conseguir. Para colmo, no sólo se aprovechan de un sistema ideado exclusivamente para personas con limitaciones de salud, sino que además lo aprovechan mal: tapan rampas, pisan sendas peatonales, usan cordones amarillos, tiran sus coches en la puertas de escuelas, hospitales o arriba de las veredas.
¿Cómo hacen los “truchos” para obtener sus papeles? La investigación que Telefé Noticias vino llevando adelante desde hace más de tres meses descubrió todo tipo de maniobras: certificados con un titular real usado por uno trucho, certificados con discapacitados inventados y hasta certificados a nombre de muertos.
Por Nacho Girón
31/07/2018