A pocas semanas de ser criticado por incluir a la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo días antes de abandonar la Casa Blanca, un informe secreto del Departamento de Estado recién desclasificado sugiere que su decisión de desmantelar la Embajada de La Habana a principios de 2018, como reacción a unos supuestos "ataques sónicos" contra personal diplomático norteamericano, fue una “respuesta” política plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos.
El documento secreto desclasificado ahora —a petición del Archivo de Seguridad Nacional de EE UU— revela que Trump tomó la decisión de reducir el 60% del personal consular en La Habana y desactivar en la práctica el funcionamiento de la embajada, sin tener prueba alguna de que Cuba estuviera detrás de los misteriosos problemas de salud que afectaron a sus funcionarios.
“El mecanismo de la causa de las lesiones es actualmente desconocido. Desconocemos el motivo de estos incidentes, cuándo comenzaron realmente, o quién lo hizo”, señala un informe interno del Departamento de Estado redactado en 2018, luego de cuatro meses de trabajo.
El documento cuestiona la actuación del exsecretario de Estado, Rex Tillerson, por no designar “a un alto funcionario como responsable general” de la investigación, y critica además “el excesivo secretismo” de la CIA por no compartir información con el Departamento de Estado, lo que “retrasó” la coordinación de una “respuesta adecuada”.
Los hechos ocurrieron entre finales de 2016 y principios de 2017, cuando una veintena de diplomáticos estadounidenses con destino en La Habana, así como miembros de sus familias, reportaron sufrir mareos, vértigos y dolores agudos en los oídos que podían estar causados por unos extraños sonidos a los que habían estado expuestos. Según sus testimonios, los sonidos provenían de una dirección específica y los habían escuchado en sus propias residencias o, en algunos casos, en habitaciones de hotel. El fenómeno también afectó a diplomáticos canadienses en la capital cubana. En total, unas cuarenta personas fueron atendidas por esos síntomas.
A mediados de 2017, el Departamento de Estado afirmó que la causa de los problemas de salud de su personal pudiera deberse a un “ataque sónico” del Gobierno cubano. Y en octubre de ese mismo año, Donald Trump fue más directo: “Yo creo que Cuba es responsable", afirmó. A comienzos de 2018 Washington emitió un comunicado de alerta para no viajar a Cuba y retiró buena parte del personal de su misión diplomática, reduciendo su actividad al mínimo.
“La decisión de reducir el personal en La Habana no parece haber seguido los procedimientos estándar del Departamento de Estado y no fue precedida ni seguida por ningún análisis formal de los riesgos y beneficios de la presencia física continuada de los empleados del Gobierno estadounidense en La Habana”, señalaba al respecto el informe recién desclasificado.
Para Peter Kornbluh, que dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba del Archivo de Seguridad Nacional, la institución que logró la desclasificación del informe, lo revelado “no resuelve el misterio de lo que ocurrió en Cuba”. A su juicio, “las pistas” para resolverlo probablemente se encuentran en los registros “aún secretos” del Departamento de Estado, la CIA, el FBI y el Pentágono, y conocerlos es de especial “relevancia” ahora, cuando la Administración de Biden considera retomar la política de acercamiento de Obama y restablecer el trabajo de la Embajada en La Habana.
Fuente: El país