En la madrugada de este sábado, treinta brigadistas forestales de la provincia de Santa Fe iniciaron su viaje hacia la Patagonia para sumarse a la lucha contra los incendios que golpean a Chubut. El contingente, integrado por bomberos voluntarios, zapadores y personal de Protección Civil, se dirige específicamente a Cholila, en el departamento Cushamen, donde el fuego ha vuelto a ganar terreno.
La ayuda santafesina surge como respuesta a un pedido de colaboración nacional ante el estado crítico que atraviesa la región sur. No se trata solo de enviar manos dispuestas, sino de aportar conocimientos específicos en un terreno complejo. Santa Fe cuenta hoy con más de 300 especialistas certificados, un respaldo que permite que este primer grupo pueda trabajar con la tranquilidad de saber que, en casa, otros compañeros ya están en alerta para realizar el relevo cuando sea necesario.
El equipo no viaja con las manos vacías. Para enfrentar la geografía patagónica, se trasladan diez camionetas equipadas con sistemas de combate, motobombas y herramientas de zapa. Una de las novedades más importantes de esta misión es la incorporación de tecnología satelital y trajes de protección especializados, elementos que resultan vitales cuando las distancias son largas y la comunicación se vuelve un factor de seguridad clave para quienes están en la línea de fuego.
Más allá de los recursos técnicos, la partida de estos brigadistas refleja un compromiso humano que trasciende las fronteras provinciales. Durante los próximos 12 días, estos hombres y mujeres pondrán su cuerpo y su experiencia al servicio de una tierra lejana, con el objetivo de enfriar las zonas afectadas y frenar el avance de las llamas.