Durante el fin de semana largo, la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Control y Convivencia municipal llevaron a cabo operativos en distintos clubes y guarderías náuticas de Rosario, en el marco de los nuevos protocolos de seguridad para la navegación en el río Paraná.
En total, se detectaron dos casos con niveles de alcohol en sangre superiores al límite permitido de 0,5 gramos por litro: uno con 1,29 g/l, registrado el lunes, y otro con 0,90 g/l, detectado el sábado. Ambos casos superan ampliamente los valores legales y podrían recibir sanciones.
Desde que se implementaron los controles, se han fiscalizado 151 conductores de embarcaciones, con solo cinco resultados positivos. Tres de esos casos no superaron el límite legal, con registros de 0,27 g/l y 0,45 g/l, mientras que los dos casos recientes constituyen los únicos con niveles peligrosos.

Según el secretario de Control y Convivencia municipal, Diego Herrera, “la experiencia viene siendo muy buena. Los propios conductores y las guarderías mostraron predisposición a los controles, y no hubo inconvenientes. Más allá de los resultados de este fin de semana, el índice de positividad es muy bajo”.
Los operativos combinan la presencia de personal de la Prefectura, que diseña la fiscalización, y de inspectores municipales, que utilizan alcoholímetros y equipos para narcotest si es necesario. Estas acciones forman parte de una política de seguridad en el Paraná que incluye la delimitación de zonas de navegación y la capacitación de navegantes y tripulantes.
El protocolo actual fue definido por el Concejo Municipal de Rosario en colaboración con actores públicos y privados de la actividad náutica, tras una iniciativa de la concejala Anahí Schibelbein, en el marco del Consejo Consultivo del Río.
Los controles de alcoholemia buscan reforzar la seguridad en la navegación, especialmente durante la temporada de verano, y se complementan con campañas de difusión que advierten sobre la prohibición de conducir embarcaciones bajo los efectos del alcohol.