La Cámara de Diputados debate este jueves el proyecto de reforma laboral, en un escenario de máxima tensión política y social. Mientras en el recinto se define el futuro de la normativa, en las afueras del Congreso de la Nación rige un estricto operativo de seguridad para contener a las columnas de manifestantes que comenzaron a llegar desde temprano. La sesión, que estaba prevista para las 14:00, se desarrolla en paralelo al paro general de 24 horas convocado por la CGT, que registra un alto nivel de acatamiento en los sectores de transporte y servicios públicos.
Desde las primeras horas del mediodía, agrupaciones de izquierda y movimientos sociales desembarcaron en la explanada principal sobre la Avenida Rivadavia. Entre las banderas desplegadas, se destaca la presencia de trabajadores del Hospital Garrahan, quienes se sumaron a la protesta contra la iniciativa oficialista.
El operativo en la zona cuenta con un "blindaje" compuesto por vallas de contención y el despliegue de fuerzas federales, incluyendo a la Gendarmería Nacional y la Policía Federal. A través de sus redes sociales, la ministra ratificó la vigencia del protocolo de orden público: "Aquel que altere el orden público, las va a pagar", advirtió en relación con posibles disturbios.
La estrategia del oficialismo y el quórum
El presidente del cuerpo, Martín Menem, convocó a una reunión de labor parlamentaria para las 12:30 con el fin de dar las últimas instrucciones sobre el desarrollo de la sesión, el orden del día y la lista de oradores. Según la información recogida en el lugar, la intención del oficialismo es intentar aprobar la reforma laboral a última hora del día de hoy, buscando acelerar los tiempos para evitar que la votación se traslade a la madrugada.
Pese a las especulaciones sobre el quórum, el oficialismo confía en contar con los números necesarios para dar media sanción a la reforma, que ya cuenta con cambios respecto al texto original enviado por el Ejecutivo.