Por qué el calor del agua favorece su aparición
Las medusas no “atacan” ni buscan a las personas. Se desplazan a merced del mar. Sin embargo, las aguas más cálidas estimulan su reproducción y aumentan su concentración en zonas costeras, especialmente en jornadas con poco oleaje.
Cuando el mar está calmo y la temperatura es alta, las probabilidades de encontrarlas flotando cerca de la superficie crecen considerablemente.
Qué provoca la picadura
El problema surge por sus tentáculos, que contienen células urticantes capaces de liberar toxinas al rozar la piel. El efecto suele ser inmediato:
Sensación de ardor o quemazón
Enrojecimiento en la zona afectada
Picazón intensa
Molestia persistente durante varias horas
En general, las reacciones no pasan de un cuadro leve, aunque pueden resultar más incómodas en niños o personas con piel sensible.

Cómo actuar si ocurre una picadura
Los especialistas recomiendan mantener la calma y seguir algunos pasos básicos:
Salir del agua sin frotar la zona afectada
Enjuagar con agua de mar (evitar el agua dulce)
Aplicar vinagre si se dispone, ya que ayuda a neutralizar las toxinas
Colocar frío local con hielo envuelto en tela
Si el dolor no cede o aparecen síntomas como mareos, dificultad para respirar o inflamación excesiva, es fundamental consultar de inmediato en un centro médico.

Prevención: qué tener en cuenta antes de meterse al mar
Si bien no existe una forma infalible de evitar el contacto, hay medidas que reducen el riesgo:
Prestar atención a las advertencias de los guardavidas
No ingresar al agua si se observan medusas en la orilla
No tocarlas, incluso cuando parecen inofensivas
Usar remeras con protección UV o trajes de neoprene
Evitar sectores con agua demasiado calma
Un escenario que se repite cada verano
El aumento sostenido de la temperatura del mar en la costa atlántica convierte a estos episodios en algo cada vez más habitual. El cambio en las condiciones ambientales modifica el comportamiento de distintas especies y las medusas son una de las más visibles.
La clave para disfrutar de la playa sin sobresaltos está en la prevención y en actuar con rapidez ante cualquier picadura. Informarse y seguir las recomendaciones puede marcar la diferencia entre una simple molestia y un mal momento en plena temporada.