Los abultados intereses llevaron las cuotas a sumas que los compradores no pueden afrontar. Muchos de ellos, además, perdieron sus fuentes laborales en el último tiempo.
El aumento en la morosidad de los pagos llevó a las entidades financieras y otras partes involucradas a realizar presentaciones ante la Justicia para recuperar los vehículos, que luego serán subastados.