En Rosario, la presencia de cuidacoches y limpiavidrios en zonas céntricas, corredores comerciales y eventos masivos es un conflicto de larga data. Los operativos municipales suelen ser temporales y la reincidencia mantiene la problemática, un vacío legal que el proyecto busca subsanar.
Bajo la consigna “El espacio público es de los vecinos”, García, junto a los diputados Walter Ghione y Germán Scavuzzo y el senador Ciro Seisas, impulsa la reforma al Código de Convivencia, con el objetivo de dar respaldo legal provincial y dotar a la Justicia y la Policía de herramientas efectivas para sancionar la actividad.
Sanciones previstas
El proyecto establece un régimen escalonado de sanciones:
Primera instancia: 2 a 10 días de tareas comunitarias para quienes cuiden autos o limpien vidrios sin autorización.
Reincidencia: arrestos contravencionales de 10 a 20 días, con penas duplicadas si hay intimidación, violencia o presencia en estacionamiento medido.
Organización de la actividad: arrestos mayores para quienes actúen como cabecillas de grupos de cuidacoches.
Multas y clausuras: clubes, productoras o instituciones que toleren la práctica durante eventos masivos pueden recibir multas de hasta 300 JUS y clausuras temporarias.

Doble imposición y conflicto urbano
Uno de los problemas más criticados en Rosario es la “doble imposición”: pagar estacionamiento medido y, además, aportes informales a cuidacoches. Para los legisladores, esta práctica transforma un supuesto favor voluntario en presión sobre los vecinos, generando malestar entre automovilistas y comerciantes.
“El Estado debe recuperar el control del espacio público; donde no interviene, alguien más toma el poder”, aseguró Seisas.
Programa de reconversión laboral
El proyecto incluye un Programa Provincial de Abordaje Integral, voluntario, para quienes desarrollen estas actividades por vulnerabilidad:
Capacitación en oficios y empleo formal con empresas privadas y organismos públicos.
Atención en salud mental y consumos problemáticos.
Registro provincial de participantes y incentivos para empleadores que incorporen a quienes dejen la calle.
“Esta ley combina la firmeza necesaria para recuperar el orden con herramientas para que quienes quieran trabajar de verdad tengan una oportunidad formal”, afirmó García.