Aunque las lluvias fueron copiosas, no se registraron inundaciones, pero sí caída de árboles, por lo que desde Protección Civil recomiendan extremar las precauciones al circular y evitar desplazamientos innecesarios.
El fenómeno climático afectó principalmente las zonas de Armstrong y Tortugas, aunque también dejó su huella en la ciudad de Rosario. Las ráfagas de viento alcanzaron velocidades de hasta 84 kilómetros por hora, acompañadas de mucha actividad eléctrica, lo que intensificó los daños.
La lluvia, que acumuló menos de 20 milímetros, contribuyó a que los suelos se debilitaran, facilitando que los árboles y las estructuras se desplomaran.
Desde la Municipalidad, informaron que, a pesar del paro general de la CGT que redujo los servicios municipales, las cuadrillas están trabajando desde temprano en todos los barrios para atender los reclamos y limpiar los daños. En total, se recibieron 45 llamados por árboles y ramas caídas, 10 por columnas y cuatro por chapas y carteles volados. En Casiano Casas y Miller, un transformador de la EPE cayó directamente sobre una vivienda, generando una situación de riesgo.
El director de Protección Civil de la ciudad, Gonzalo Ratner, explicó que el daño mayor fue causado por el viento, más que por la lluvia, que, si bien fue constante durante la noche y la mañana, no fue tan intensa. Ratner aconsejó a los vecinos que hoy la jornada requiere calma y precaución, y confirmó que las cuadrillas municipales continúan trabajando para retirar los árboles caídos y enderezar columnas, además de que el teléfono 103 sigue habilitado para reclamos y emergencias.