Aunque suene extraordinario, existen casos documentados de personas que pueden oler enfermedades antes incluso de que sean diagnosticadas clínicamente.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de una mujer en el Reino Unido que afirmó detectar un olor particular en personas con enfermedad de Parkinson. Investigaciones posteriores confirmaron que esta patología produce cambios en el sebo de la piel, generando compuestos químicos específicos.
Estudios científicos identificaron que ciertas enfermedades alteran el metabolismo del cuerpo, lo que puede modificar el olor corporal o el aliento.

¿Cómo es posible?
El cuerpo humano libera compuestos orgánicos volátiles. En determinadas enfermedades, esos compuestos cambian.
Por ejemplo:
Algunos tipos de cáncer generan patrones químicos detectables.
La diabetes puede producir un aliento con olor afrutado en casos de descompensación.
Infecciones específicas alteran el olor corporal.
Si bien no es común que una persona sin entrenamiento pueda detectar estas variaciones, hay individuos con una sensibilidad olfativa extraordinaria.

Curiosidades científicas sobre el olfato
El olfato humano puede distinguir miles de millones de olores.
Es el sentido más directamente conectado con la memoria emocional.
Los perros poseen una capacidad olfativa hasta 100.000 veces más sensible que la humana.
Actualmente se desarrollan dispositivos electrónicos capaces de “imitar” el olfato humano para diagnóstico médico.
La posibilidad de detectar enfermedades por olor abre nuevas líneas de investigación en diagnóstico temprano y medicina preventiva.